Trump deporta a migrantes LGBTQ+ a países africanos hostiles, aun con protección legal reconocida

Trump deporta a migrantes LGBTQ+ a países africanos hostiles

Una investigación de Reuters documentó 40 casos de personas que habían obtenido amparo en Estados Unidos por persecución y fueron enviadas a terceros países que penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo o que han sido señalados como hostiles hacia la comunidad.

Abdou Latifou huyó de Togo hace dos años, después de que una turba lo agrediera y amenazara de muerte por haberlo visto besando a su pareja. Buscó refugio en Estados Unidos y, en noviembre pasado, un juez de inmigración dictaminó que no era seguro devolverlo a su país. «Me dije a mí mismo: ‘A partir de hoy, entro en un mundo en el que soy libre de vivir siendo yo mismo'», contó. Pero en junio lo subieron a un avión de deportación rumbo a Sierra Leona, donde los gais pueden ser condenados a cadena perpetua por leyes de la época colonial.

Su caso es uno de los 40 que documentó Reuters: personas a las que Estados Unidos les había concedido protección legal por ser perseguidas por su condición LGBTQ+ y que luego fueron deportadas a terceros países de África. Los destinos son Sierra Leona, Camerún y Esuatini, que penalizan explícitamente las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, además de República Centroafricana, Guinea Ecuatorial y República Democrática del Congo, donde el Departamento de Estado ya había documentado abusos contra personas LGBTQ+, incluidas «violaciones correctivas» y terapias de conversión. Entre los afectados hay personas de distintos países africanos, y también de Irak, Jamaica y Rusia.

Gay mauritano (44 años) deportado a Senegal

Las deportaciones a terceros países eran poco frecuentes antes del segundo mandato de Donald Trump. Según datos preliminares del Gobierno a los que accedió Reuters, desde su regreso al cargo el ICE y la Patrulla Fronteriza expulsaron a más de 40.000 personas a países que no son los suyos, una cifra muy superior a las estimaciones previas de organizaciones de derechos humanos. Unas 900 fueron enviadas a países africanos.

Los testimonios muestran trayectorias de precariedad. Una mujer ghanesa bisexual, deportada a Camerún en enero, no hablaba francés y temía volver a Ghana: terminó viviendo con un familiar en el norte de Nigeria, donde las sanciones por relaciones entre personas del mismo sexo pueden incluir azotes o muerte por lapidación. Según relató, casi no sale de la casa. Un hombre gay ghanés, deportado a Sierra Leona y luego repatriado a la fuerza, lleva cuatro meses escondido en los bosques de Togo y sobrevive con el poco dinero que le manda su madre.

Trump deporta a migrantes LGBTQ+ a países africanos hostiles

Otro caso es el de un mauritano de 44 años que había vivido más de una década en Estados Unidos. Fue detenido por el ICE en enero y trasladado a Esuatini, un país del que nunca había oído hablar, donde pasó un mes y medio en una cárcel infestada de mosquitos y sin agua caliente. Aceptó volver a Mauritania, pero cruzó a escondidas hacia Senegal, cuyo Gobierno duplicó hace poco la pena máxima por relaciones entre personas del mismo sexo. Hoy está con familiares en un pueblo remoto e intenta averiguar si algún país de Europa o Asia podría recibirlo. «Mi vida acaba de dar un vuelco», dijo.

Claire Trickler-McNulty, antigua alta funcionaria de inmigración estadounidense, afirmó que enviar a las personas «a un tercer país donde se enfrentan precisamente a la persecución que nosotros mismos hemos reconocido es una burla a nuestros sistemas de protección». Desde el Departamento de Seguridad Nacional, su portavoz Chandler Rebel sostuvo que el ICE «no aplica la ley basándose en la orientación sexual, eso sería ilegal», y que las expulsiones a terceros países son «una herramienta esencial para la seguridad pública». Los portavoces de los seis países mencionados no respondieron a los pedidos de comentarios.

Fuente: Reuters (reporte de Robbie Corey-Boulet en Dakar y Kristina Cooke en San Francisco)

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