En noviembre de 2018 se reunió, en un salón comunitario de Humahuaca, un grupo que decidió no llamarse gay. El investigador Gustavo Ariel Cabana, militante del pueblo omaguaca, documentó durante años cómo ese colectivo construyó una identidad propia —primero «Orgullo Quebradeño», después «Orgullo Cholonkero»— a partir de un insulto convertido en nombre, de la represión del gobierno jujeño y de una frase que resume su política: «el armario es un aparato colonial».
Disidencia sexual e identidad indígena · Quebrada de Humahuaca, Jujuy · A lo largo y a lo ancho, Meccia (dir.), Ediciones UNL–Eudeba, 2026
El capítulo sobre Humahuaca lo escribió Gustavo Ariel Cabana, parte de la Comunidad Indígena de Pucara e integrante del propio colectivo que investiga. No es, como los anteriores, una crónica de ciudad: es una etnografía política —con pie en el activismo— sobre un grupo que entrelaza la disidencia sexual con la identidad indígena en las tierras altas de Jujuy.

── I. «SOMOS MARICAS INDIAS, CAMPESINAS Y MARRONAS» ──────
La carta de presentación del colectivo, leída en esa primera reunión de 2018, decía: «Somos maricas indias y marronas, pertenecemos al pueblo omaguaca y somos maloneras defensoras del territorio». Cabana se integró en 2019, invitado por una compañera marica: «Me habías contado que sos de la Comunidad Indígena de Pucara, estamos armando una grupa de maricas porque sentimos que es importante visibilizarnos de las organizaciones de la capital y en nuestras comunidades».

── II. LA QUEBRADA Y LA CAPITAL ──────
La Quebrada de Humahuaca está a unos 40 km de San Salvador de Jujuy y se extiende 155 km por un valle andino de más de 2.000 metros de altura. Según el Censo 2022, el departamento de Humahuaca tiene 19.477 habitantes y el de Tilcara 14.738 —muy lejos de los 315.325 del departamento capital—. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2003, la zona vive desde entonces un proceso de turistificación y gentrificación que el colectivo denuncia como una nueva «matriz colonial» sobre la gestión de la etnicidad y la sexualidad.
── III. DE «ORGULLO QUEBRADEÑO» A «ORGULLO CHOLONKERO» ──────
El nombre actual del colectivo nació de una provocación. Una integrante travesti de la Comunidad de la Quebrada LGBTTTIQ+ de Tilcara les dijo una vez, hablando de las «humahuaqueñas»: «ustedes son cholonkeras, tira piedras». Lejos de tomarlo como insulto, lo adoptaron. «Cholonkera» viene de cholonca, el fruto del churqui, un árbol central para el pastoreo local; y la piedra —con la que se construyen casas, corrales y apachetas— es también, recuerda el capítulo, «el principal instrumento de resistencia a la represión y violencia policial» en las luchas campesinas e indígenas. El diseño que representa al colectivo es una tropa de ovejas multicolores, negras y marronas.

── IV. MILAGRO SALAS, LA REFORMA Y LOS CORTES DE RUTA ──────
El capítulo sitúa la emergencia de este activismo en un contexto político concreto. En 2013, la organización social Túpac Amaru —referenciada por su dirigente Milagro Salas— organizó, a través de su área de diversidad de género, una Marcha del Orgullo de «gran masividad». En enero de 2016, ya bajo el gobierno de Gerardo Morales (Frente Cambia Jujuy), Salas fue detenida; Cabana describe esa detención como «arbitraria» y señala que la causa judicial terminó por quitarle a Túpac Amaru la personería jurídica y el manejo de sus obras y escuelas.
Para Cabana, ese realineamiento político tuvo un correlato en la gestión de la «diversidad sexual»: la agenda terminó institucionalizada en la UCR Diversidad, un espacio dentro del radicalismo que sus propios interlocutores, dice, califican como el de «las maricas radichetas». En 2023, la reforma de la constitución provincial —que otorgó al Estado mayor control sobre las tierras comunales y habilitó la criminalización de la protesta— desató cortes de ruta de las comunidades indígenas, entre ellas integrantes del propio colectivo sexodisidente.
── V. «EL ARMARIO ES UN APARATO COLONIAL» ──────
En esas protestas, el capítulo registra una frase que sus interlocutoras repetían en los cortes de ruta: que las (re)existencias sexuales «ya no salen del closet, sino que salen a las rutas para defender el territorio». Para Cabana, esa es la clave política del colectivo: entienden el armario como «un aparato colonial», y la salida del armario individual —el gesto que suele organizar el resto del libro— se desplaza acá hacia una disputa colectiva por la tierra. El capítulo cierra con una consigna en quechua: «¡Jallalla a las qariwarmis del sur andino y a los ayllus sexodisidentes de Xuxuy!».
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NOTA DEL EDITOR:
Este texto está basado en el capítulo «¿Maricas en comunidades indígenas? Un abordaje etnográfico sobre los procesos políticos sexodisidentes en la Quebrada de Humahuaca, Jujuy», de Gustavo Ariel Cabana, en A lo largo y a lo ancho. Estudios sobre sociabilidad gay en Argentina (dir. Ernesto Meccia). Ediciones UNL – Eudeba, 2026. 462 páginas. ISBN 978-987-749-532-4.
ENTREGAS ANTERIORES:
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