Historia: la primera mujer trans que se recibió en Exactas de la UNICEN

Tandil: la historia de la primera mujer trans que se recibió en Exactas de la UNICEN

Luciana Agustina López, tandilense por adopción, se convirtió en la primera egresada trans de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional del Centro. En diálogo con la casa de estudios, repasó su transición, su carrera en el sector privado y el peso simbólico de un título que abre camino para otras personas trans.

Luciana Agustina López nació en Morón pero se define tandilense por adopción: llegó a esa ciudad bonaerense siendo chica y allí construyó toda su vida académica y profesional. Hija de una inmigrante italiana y de un trabajador argentino, cursó su primaria y secundaria en escuelas locales antes de ingresar a la Facultad de Ciencias Exactas de la UNICEN, donde con el correr de los años se convertiría en un hito: la primera mujer trans en recibirse en esa unidad académica.

Su paso por la facultad ocurrió a fines de los años ’90 y principios de los 2000, en plena crisis institucional argentina —llegó a atravesar cinco presidentes en pocas semanas— y en un contexto social mucho más hostil hacia las personas trans que el actual. No existían entonces ni la ley de matrimonio igualitario ni la ley de identidad de género, y la propia facultad carecía de espacios de acompañamiento como el que hoy ofrece la SAEG. Aun así, Luciana destaca la calidad académica de sus profesores y los vínculos que construyó con compañeros que, dos décadas después, siguen trabajando en el mismo campus.

Su inserción laboral fue casi inmediata: apenas egresada empezó en Technisys, empresa donde permaneció cerca de veinte años, primero como desarrolladora para una cadena hotelera y luego especializándose en QA. Fue durante esa etapa que decidió transicionar, y eligió hacerlo primero puertas adentro: habló con Recursos Humanos y con su jefe directo antes de comunicárselo al resto del equipo. El resultado, según su propio relato, fue de acompañamiento y respeto pleno por parte de sus compañeros. Hoy trabaja de forma remota y autónoma para un banco extranjero.

Luciana pone especial énfasis en el valor de la ley de identidad de género argentina, que compara con la experiencia que tuvo que atravesar para modificar su documentación italiana —un trámite judicial largo y burocrático— frente al simple procedimiento en un registro civil argentino, que resuelve un cambio de partida de nacimiento en una semana y sin exigir intervenciones médicas ni seguimiento psiquiátrico. Para ella, esa legislación es pionera a nivel mundial y garantiza algo esencial: vivir con dignidad siendo quien una realmente es.

Consultada sobre lo que significa haber sido la primera en lograr este título, Luciana no quiere quedarse con el mérito individual: espera que su caso sea apenas el comienzo de una serie de egresos trans en la facultad y remarca que la carrera ofrece salidas laborales concretas. También aprovechó para señalar una deuda pendiente en su ciudad: la ordenanza que exige que al menos el 1% de la planta municipal de Tandil esté compuesta por personas trans o travestis, vigente desde 2017, prácticamente no se cumple —solo una persona fue incorporada bajo esa norma—, un reclamo que deja abierto de cara al municipio.

Fuente: exa.unicen.edu.ar

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