La Comisión Organizadora leyó un documento que repasa derechos pendientes, repudia hechos de violencia y responde al intento de suspender la movilización en la Ciudad de Buenos Aires.
El sábado 7 de noviembre se realizó en la Ciudad de Buenos Aires la 35ª Marcha del Orgullo, bajo la consigna “Cuando el odio avanza, el Orgullo en las calles es resistencia”. El Discurso General de la Comisión Organizadora sostiene que la comunidad ocupa las calles hace 35 Marchas “para hacernos visibles cuando nos querían esconder” y describe el presente como “un momento especialmente difícil”, con avance de los discursos de odio, el autoritarismo, el racismo, la xenofobia y el negacionismo en la Argentina y en otros lugares del mundo.

El texto responsabiliza al gobierno de Javier Milei de atacar derechos e intentar instalar las identidades de la comunidad “como un problema”. En ese marco, la Comisión plantea que cuando el odio se legitima desde el poder, “la violencia de las palabras antecede a la violencia sobre nuestros cuerpos”. Desde ahí exigió justicia por el triple lesbicidio de Barracas, con una mención a Pamela, Roxana y Andrea y un pedido de reparación para Sofía, y repudió el ataque organizado por más de 200 varones contra trabajadoras sexuales trans en Palermo. También reclamó la sanción de la Ley Integral Trans y de una Ley Antidiscriminatoria, la reparación histórica para el colectivo travesti-trans sobreviviente y volvió a preguntar “¿Dónde está Tehuel?”.

Otro de los ejes fue el conflicto con el Gobierno porteño. Según el discurso, este año “quisieron suspender” la Marcha, y la Comisión le respondió “NO” al Gobierno de la Ciudad y a Jorge Macri, porque “el orgullo no se suspende”. El documento afirma que se defendieron la fecha del 7 de noviembre, las condiciones para marchar con seguridad, los escenarios, camiones y carrozas, la feria, los espacios culturales y las consignas. En la misma línea, rechazó que el Orgullo “quede subordinado a la excusa de la visita del Papa” y exigió la separación política, económica y simbólica de las religiones y los Estados. También repudió el operativo “Tormenta Negra”, al que atribuyó a una orden de Jorge Macri, y la represión en villas y barrios populares.
En materia de infancias, educación y salud, el documento pide derogar el DNU de Milei que, según la Comisión, vulnera los derechos de niñeces y adolescencias trans, no binaries e intersex. Reclama defender la ESI “no binaria y laica”, rechaza la prohibición del lenguaje inclusivo en escuelas y administración pública y exige que se cumpla la ley de financiamiento universitario. Sobre salud, pide declarar la “emergencia en salud sexual”, cumplir con la Ley de VIH y garantizar medicamentos, preservativos, prevención e investigación, con las consignas “Indetectable es Intransmisible” y “Exigimos la cura ya”. Frente a lo que define como una “alarmante cifra histórica de suicidios” entre jóvenes, rechaza la reforma de la Ley de Salud Mental, afirma que “el problema no es la Ley, es el ajuste” y reclama una ley de emergencia en la materia, además de la legalización de la marihuana y la despenalización de la tenencia simple de sustancias psicoactivas.
El discurso defiende también el aborto legal, seguro y gratuito, y reclama terminar con los obstáculos para ejercerlo: pide “basta de objetores de conciencia” y rechaza el desfinanciamiento de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. En el terreno de las familias, exige adopción sin discriminación, que se adopten “también niñes grandes” y una ley de gestación solidaria. En el plano laboral, la Comisión marcha contra la reforma laboral, los despidos y los cierres, y reclama el cumplimiento del cupo laboral trans y de discapacidad, licencias igualitarias y condiciones dignas. Reivindica además que “Trabajo Sexual es Trabajo”, pide el desmantelamiento de las redes de trata, rechaza los recortes en cultura y los cierres o privatizaciones de los medios públicos.
Sobre racismo, migración y violencia institucional, el texto afirma que “no alcanza con no ser racista, hay que ser antirracista” y que “Argentina no es blanca”, y plantea que “migrar no es delito”. Exige la derogación de los códigos contravencionales y de faltas, y se opone a la ley de reiterancia y a la baja de la edad de imputabilidad, bajo la consigna “ser menor no es delito”. En el apartado sobre protesta y persecución judicial, la Comisión reclama justicia para Pablo Grillo, sobreseimiento para Vic Nuñez Fernández y libertad para Milagro Sala, Milton Tolomeo, Eneas Gallo y “demás preses por luchar”. También repudia la prisión, la proscripción y la persecución judicial a Cristina Fernández de Kirchner y exige su liberación.
En el eje económico, el documento pide “fuera el FMI y sus políticas”, rechaza el pago de la deuda a la que califica de “ilegítima”, y reclama frenar el cierre de espacios y programas de derechos humanos, género y diversidad. Ante el ajuste, plantea “paro general y plan de lucha” y marcha junto a los jubilados que protestan los miércoles, con el pedido de poner fin al ajuste en PAMI y ANSES, la vuelta de las moratorias y el derecho a jubilarse de las personas con DNI no binario. En cuanto a la soberanía, pide que no se toque la Ley de Tierras, defiende el agua y los bienes naturales, y se manifiesta contra las hidrovías y por la devolución del Río Paraná. También afirma que “las Malvinas son Argentinas”.
La memoria y la solidaridad internacional ocupan otro tramo. A 50 años del golpe de 1976, que el texto define como “cívico-militar-eclesiástico”, la Comisión sostiene las banderas de Memoria, Verdad y Justicia, rechaza el negacionismo y afirma “son 30.400, fue genocidio”. Recuerda además a quienes fueron torturades “con mayor ensañamiento por ser quienes eran” y que durante mucho tiempo “ni siquiera fueron nombrades” en los relatos de la historia. En el plano internacional, expresa solidaridad con las personas LGBT+ y con los pueblos que resisten el ascenso de la ultraderecha, pide absolución para Alejandro Bodart y Vanina Biasi, y afirma “No hay orgullo en la ocupación. Basta de genocidio y terrorismo del Estado de Israel. ¡Palestina vive y resiste!”.
El documento cierra con un repaso de la identidad plural de la Marcha: “Somos lesbianas, gays, bisexuales, travestis, trans, no binaries”, entre otras identidades y trayectorias. Define a la Marcha como celebración, memoria, demanda, solidaridad, encuentro y resistencia, y sostiene que “cuando quieren quitarnos derechos, nos organizamos”. La última línea repite la consigna que da título al discurso: “Y cuando el odio avanza, el Orgullo en las calles es resistencia”.
Fuente: Discurso General de la 35ª Marcha del Orgullo, Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo (marchadelorgullo.org.ar).



