Federico tiene 42 años, aprendió a ser gay en Rosario y volvió a su ciudad natal después de la pandemia. En Goya, una ciudad de 98.000 habitantes sobre el Paraná, Grindr tira perfiles a 50 kilómetros, todo el mundo sabe quién es activo y quién pasivo, y la primera Marcha del Orgullo llegó recién en 2022. El capítulo de cierre del libro A lo largo y a lo ancho es también el más íntimo de la serie.
Sociabilidad gay en el interior · Goya, Corrientes · A lo largo y a lo ancho, Meccia (dir.), Ediciones UNL–Eudeba, 2026
Todo empezó con un mensaje de WhatsApp.
El sociólogo Ernesto Meccia estaba escribiendo sus capítulos para el libro A lo largo y a lo ancho y hacía lo que siempre hace: mandar «píldoras» de escritura a amigos, colegas y desconocidos para testear sus ideas. En algún momento, esas píldoras llegaron a Federico, un psicólogo correntino de 42 años al que había conocido en Rosario en 2006, en la presentación de un libro, y con quien desde entonces solo había intercambiado likes esporádicos en Instagram.
Federico respondió diciéndole que tenía una «teoría» sobre la sociabilidad gay en su ciudad natal.
Meccia le escribió de vuelta: «¡Re interesante lo que contás… hablemos uno de estos días. ¿Dale?»

Lo que vino después —un Google Meet de casi dos horas, intercambios de WhatsApp durante días, tardes de Meccia buscando imágenes satelitales de Goya en Google Maps y videos amateurs en YouTube— es el capítulo de cierre de A lo largo y a lo ancho, publicado en 2026 por Ediciones UNL y Eudeba. Y es, quizás, el más inquietante de todos.
── I. GOYA: LA PETIT PARÍS DEL PARANÁ ─────
Goya tiene 98.514 habitantes según el censo de 2022. Está ubicada sobre un brazo del río Paraná, en la provincia de Corrientes. La llaman «La petit París» —por sus avenidas arboladas— y también «la ciudad del surubí», por la pesca. Tiene la Fiesta Nacional del Surubí, la Fiesta Nacional de la Pesca Variada, el 7 de octubre como día de la patrona regional, y carnavales.
Desde arriba —desde el dron imaginario que Meccia les pide a todos sus entrevistados— la ciudad tiene una forma bastante clara: un cuadrante interior delimitado por el riacho Goya y cuatro avenidas que separan el microcentro de la periferia. Federico, que anda en bicicleta, tarda diez minutos en cruzarlo en diagonal. Hasta el extremo de la ciudad: veinte minutos.

Una ciudad donde en veinte minutos se llega a cualquier parte es también una ciudad donde es muy difícil no ser visto.
── II. EL ARMARIO DE LOS AÑOS 90 ─────
Federico llegó a Goya desde Rosario. En Rosario había aprendido a ser gay dejándose llevar por el «flujo constante» de personas que una ciudad de más de un millón de habitantes produce. En Goya, ese flujo no existe.
Lo primero que notó fue que su trabajo tampoco era posible: en Rosario hacía psicología clínica en diversidad sexual. En Goya, nadie llega a consulta.
«El armario tiene una circulación muy de los 2000 y te diría casi de los años 90. Así que acá no se llega a la consulta, menos voluntariamente, por temas de salida del armario o, incluso, ahora, que tenemos derechos adquiridos y una idea de la salud más amplia. Tampoco por transiciones. Es muy difícil que la familia habilite eso o que la misma persona se lo habilite.»
— Federico, 42 años, psicólogo
La fórmula que Federico usó para describir la temporalidad de Goya se quedó resonando en Meccia durante días: «La temporalidad de Goya, hoy, sería la de un Rosario de 2008, 2009 al que le faltaría un boliche gay.»
Una ciudad que va con quince o veinte años de retraso respecto de las ciudades grandes. No en desarrollo económico ni en infraestructura, sino en la posibilidad de vivir abiertamente como gay.
── III. EL DESEO DE SER DESEADO POR LA CIUDAD ─
La «teoría» de Federico —que le había prometido a Meccia por WhatsApp— tenía raíz psicoanalítica y una precisión que dejaba sin aliento:
«El deseo de ser deseado por la ciudad es tan fuerte, que la sociabilidad gay acá se termina amoldando a los códigos y statu quo de acá, de la ciudad. Entonces, funciona más el ‘es en la cama’, y el secreto de alcoba. Circula mucho por acá que el deseo es el deseo del otro.»
— Federico, 42 años

En una ciudad donde todo el mundo se conoce, el deseo de ser aceptado por la comunidad —de no ser señalado, de no perder el trabajo, de poder seguir viviendo ahí— termina siendo más poderoso que el deseo propio. Y entonces el deseo propio se dobla, se esconde, se convierte en secreto de alcoba.
Federico lo veía en sus estudiantes universitarios: «Tienen la sensación de que van a ser más libres que acá. ‘Esta ciudad de gauchos, yo me quiero ir de acá’, te dicen.»
── IV. CÓMO SE CONOCEN: LO QUE SE SABE SIN QUE NADIE LO DIGA ──
Meccia le preguntó lo más concreto: si todo es tan tapado y tan de no molestar, ¿cómo hacen los gays para conocerse en Goya?
«Acá no hay nada que se parezca a lo compulsivo de Grindr en Rosario. Si vos entrás, acá está la misma gente o la aplicación te tira gente que está a cuarenta, cincuenta kilómetros. Acá, el encuentro y el ligue funcionan mucho más por el uso cotidiano de la ciudad. Son cosas que se saben. Se sabe de profesionales que pagan a jóvenes, que estos jóvenes se ofrecen en los gimnasios, en Facebook, Instagram. Son cosas que se saben, muchas veces de boca en boca. Y te cuento que todo se sabe tanto en Goya, que se sabe quiénes son los activos y quiénes son los pasivos.»
— Federico, 42 años
Los ligues también ocurren en los boliches, las bailantas y las fiestas. Los gimnasios de los clubes de básquet —Goya es una ciudad basquetbolista— son otro circuito. No son gimnasios industrializados como los de las ciudades grandes, dice Federico, son «más toscos, más de barrio».
Grindr existe, pero funciona distinto. Federico lo usa en los feriados largos o cuando hay alguna fiesta importante: el Surubí, la patrona, el carnaval. El resto del tiempo, la cuadrícula de perfiles disponibles es casi siempre la misma.
── V. LA MARCHA QUE CASI NO FUE ───
La tercera edición de la Marcha del Orgullo de Goya se realizó en 2024. La primera fue apenas dos años antes.
Que haya costado tanto no sorprende a Federico. La discreción extrema del gay goyano promedio y la ambigüedad de los partidos políticos —que tienen a la problemática LGTB en agenda para conseguir votos pero no impulsan nada que no salga de sus propias estructuras— hicieron que organizar la Marcha fuera una tarea casi imposible.

«De hecho, en un momento, decían que Goya no estaba preparada, que no se iba a bancar una manifestación, que era demasiado.»
— Federico, 42 años
Lo que hizo posible la Marcha fue la vuelta, después de la pandemia, de un puñado de «expatriados» como Federico: personas que habían vivido años en ciudades más grandes, que habían aprendido a ser gay en otro lado, y que volvieron trayendo consigo otra forma de habitar la ciudad.
Sin ellos, dice Federico, la Marcha no hubiera sido posible.
── VI. UNA DECISIÓN ACERTADA QUE IGUAL FUE UN TEMA ─────────
Hacia el final del Google Meet, Meccia lo buscó a él, no al observador. Federico había hablado de Goya con una contundencia casi sociológica, pero también había algo más personal ahí.
«Fue una decisión acertada pero igual fue un tema para mí porque yo no estaba acostumbrado a levantar en un lugar heterosexual. En Rosario todo era muy distinto. No me gusta rebajarme al código hétero y levantar en cualquier lugar.»
— Federico, 42 años
Meccia terminó el capítulo sin resolver la pregunta que el libro venía haciendo desde la primera página: ¿el interior argentino obliga a los gays a migrar a Buenos Aires? En Goya, como en Resistencia, como en Santa Fe, la respuesta no es simple.
«No me asusté, ni nada parecido», escribe Meccia. «Soy de los que saben acariciar las hipótesis, y llegado cierto momento, también desprenderse. Pero no era el momento, estaba seguro.»
Argentina es larga y ancha.
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NOTA DEL EDITOR:
Este texto está basado en el capítulo «El deseo de ser deseado por la ciudad. Sociabilidad gay en Goya», de Ernesto Meccia, en A lo largo y a lo ancho. Estudios sobre sociabilidad gay en Argentina (dir. Ernesto Meccia). Ediciones UNL – Eudeba, 2026. 462 páginas. ISBN 978-987-749-532-4.
ENTREGAS ANTERIORES:
→ Santa Fe, años 80 y 90: argay.ar/yirar/
→ Resistencia y Corrientes: argay.ar/resistencia-corrientes/
→ Córdoba, años 70 y 80: argay.ar/cordoba-rosa/




