El Concejo Deliberante de Esquel aprobó recientemente la declaración de interés municipal y cultural de la séptima Marcha del Orgullo LGBTIQ+, una medida respaldada por las concejalas Agostina Kadomoto González y Evangelina Chamorro en defensa de la reivindicación de derechos. Sin embargo, la votación estuvo marcada por la polémica debido a las duras críticas del concejal Rafael Crea del Blanco, quien calificó la iniciativa como una «vergüenza» y argumentó que la movilización perdió su espíritu para transformarse en una expresión político-partidaria.
Los dichos del edil desataron una fuerte reacción de las organizaciones de la diversidad sexual en la provincia de Chubut. Tanto la Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo Esquel-Trevelin como la Comisión de la 8.ª Marcha Provincial del Orgullo LGBTIQ+ emitieron comunicados conjuntos de enérgico repudio.

Desde los espacios colectivos señalaron que descalificar una movilización desde una banca pública vulnera el consenso democrático y deslegitima las luchas históricas. Asimismo, aclararon que la agenda LGBTIQ+ trasciende los partidos políticos y que denunciar opresiones es un acto político ineludible. En su respuesta, enfatizaron consignas concretas frente al ajuste local: «Vergüenza es desmantelar un consultorio de salud inclusiva (…) no respetar el cupo laboral trans y desfinanciar las áreas de género y diversidad».
Finalmente, las organizaciones recordaron el legado del activista Carlos Jáuregui al remarcar que, en una sociedad que educa para la vergüenza, el orgullo sigue siendo una respuesta política fundamental.




