Arturo Flores, desarrollador mexicano y miembro de la comunidad LGBTIQ+, nos cuenta la historia detrás de la plataforma que permite a miles de usuarios conocer lugares de encuentro de forma segura y colaborativa.
¿Cómo surge una aplicación pensada para la comunidad gay, por alguien de la comunidad? Arturo, ingeniero en sistemas computacionales, nos adentra en la historia de CRUIZER. Todo comenzó hace unos 10 años, cuando Arturo, al descubrir el término «cruising», se encontró con que no existía un aplicativo que centralizara esta información de forma accesible.

«Estaba en mi cabeza, debería de existir algo así», comenta sobre el origen de este proyecto. Tras años de trabajo, y con la pandemia como catalizador, nace CRUIZER, una app que funciona mediante la colaboración de sus propios usuarios.
CRUIZER no es solo una app, es una herramienta con propósito. Arturo destaca su funcionamiento: «Es una app colaborativa en donde todos los usuarios suben los lugares y de este lado mi equipo se encarga de validar la información». La seguridad es la prioridad; el equipo valida los lugares para asegurar que no se incluyan datos personales o lugares privados, garantizando una experiencia protegida para todos.

Hoy, la app cuenta con más de 40.000 lugares de cruising registrados en todo el mundo y supera los 400.000 usuarios en su base de datos. Con una media de 10.000 personas conectadas e interactuando simultáneamente en un solo día, CRUIZER se posiciona como una herramienta esencial para la comunidad.
Arturo reflexiona sobre el crecimiento inesperado del proyecto: «La verdad es que el proyecto nació como un hobby, la idea era aprender de ciertas herramientas tecnológicas para un crecimiento profesional mío, pero el aplicativo ha crecido demasiado».

CRUIZER sigue evolucionando, integrando funcionalidades como los chats para la comunicación entre usuarios y secciones de relatos para compartir experiencias, consolidándose como una comunidad vibrante y en constante expansión.




