El alegato de la querella por el triple lesbicidio de Barracas: "Llevamos este juicio desde la vivencia en carne propia"

El alegato de la querella por el triple lesbicidio de Barracas: «Llevamos este juicio desde la vivencia en carne propia»

En una jornada decisiva en los tribunales porteños, la querella representada por las abogadas Samanta Pedrozo y Amanda Alma, en absoluta coincidencia con la fiscalía, expuso los alegatos finales contra Justo Fernando Barrientos por el ataque en el hotel de residencia de Barracas. Exigieron la pena de prisión perpetua con el agravante por odio a la orientación sexual y convocaron a colmar la sala para la lectura del veredicto el próximo 18 de noviembre.

El juicio oral por la masacre lesbofóbica cometida en mayo de 2024 en un hotel de pensión del barrio porteño de Barracas atravesó este miércoles su jornada más trascendental. Durante los alegatos finales, tanto el Ministerio Público Fiscal como la querella reconstruyeron el brutal ataque ejecutado por Justo Fernando Barrientos contra Pamela Cobbas, Roxana Figueroa, Andrea Amarante y Sofía Castro Riglos —única sobreviviente del atentado—, remarcando que el móvil central de la agresión fue el odio sistemático hacia la orientación sexual de las víctimas y su negativa a someterse al acoso cotidiano del agresor.

La representación de la querella, a cargo de las abogadas Samanta Pedrozo y Amanda Alma (integrantes del Centro de Litigación Alfonsina Storni y de la colectiva de abogadas lesbianas Lesbiqueras), aportó al debate oral una solidez técnica entramada con la propia vivencia identitaria. «Fue muy especial para mí llevar adelante esta querella porque, como lo dije en el juicio, soy del colectivo. A mí nadie me tiene que contar la discriminación y lo que vivimos, porque lo padecemos desde que nacimos», señaló Pedrozo al concluir la audiencia, destacando cómo la perspectiva propia permitió traducir las violencias estructurales en evidencia jurídico-penal incontestable.

Durante la exposición, la querella demostró de forma categórica el contexto de dominación machista que imperaba en la pensión. A Barrientos le irritaba profundamente que las cuatro mujeres le marcaran límites precisos, rechazaran sus avances y no aceptaran someterse a la lógica servil que el agresor pretendía imponer en el lugar. Romper ese mandato de subordinación desencadenó la respuesta letal del atacante, cuya violencia se cobró la vida de Pamela, Roxana y Andrea, pero que hoy se transforma en un estandarte inquebrantable de organización y demanda de justicia por parte del activismo LGBTIQ+.

Un punto decisivo del debate fue la convergencia plena del 100% entre la hipótesis de la fiscalía y la querella respecto de la mecánica de los hechos, la responsabilidad de Barrientos y la exigencia del agravante por odio a la orientación sexual (art. 80, inc. 4 del Código Penal). Existe una fundada expectativa de que el Tribunal Oral en lo Criminal N° 18 incorpore esta tipificación en la condena, respaldada en el antecedente doctrinal de ese mismo cuerpo judicial, que ya ha aplicado previamente el agravante de odio en fallos anteriores.

A las puertas de una sentencia histórica, la comunidad lesbiana y travesti-trans volvió a hacer retumbar los pasillos del tribunal con la exigencia de reparación histórica para Sofía Castro Riglos y el recuerdo permanente de Pamela, Roxana y Andrea. Frente a la barbarie lesbofóbica, la respuesta colectiva reafirma que la memoria no se apaga: «Quiso matar a cuatro lesbianas, mató a tres, pero somos un montón que todavía sonreímos y estamos acá dándole batalla».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *