La Cámara de Representantes del estado norteamericano aprobó un proyecto que prohíbe shows en espacios públicos y restringe el uso de baños según el sexo asignado al nacer. Organizaciones de derechos humanos alertan sobre un nuevo atropello a la libertad de expresión.
La avanzada conservadora en Estados Unidos sumó un nuevo capítulo en Ohio. La Cámara de Representantes local dio media sanción al Proyecto de Ley 249, una norma que, bajo la excusa de «proteger a la infancia», busca borrar la visibilidad LGTTTBIQ+ de los espacios públicos. La medida moderniza la figura de «exhibición indecente» para criminalizar los espectáculos drag y limitar el derecho de las personas trans a habitar baños y vestuarios acordes a su identidad.

El texto legal prohíbe cualquier actuación que se considere «sexualmente sugestiva» ante menores, una definición tan amplia que deja a les artistas drag a merced de la arbitrariedad policial. De convertirse en ley, estos eventos quedarían desterrados de plazas, ferias y festivales comunitarios. No es un hecho aislado: Ohio se sube a la ola de odio que ya impulsaron estados como Florida y Texas, donde la identidad de género se transformó en un campo de batalla electoral.
Uno de los puntos más críticos es la segregación en el acceso a instalaciones sanitarias. El proyecto establece que el uso de baños y vestuarios debe regirse por el sexo biológico, lo que empuja a las personas trans a situaciones de violencia, discriminación y humillación cotidiana. Esta regulación no solo vulnera la privacidad, sino que pone en riesgo la integridad física de una comunidad que ya es blanco de constantes ataques.

Desde la American Civil Liberties Union (ACLU) y Human Rights Campaign advirtieron que esta norma es inconstitucional. Las organizaciones señalaron que el lenguaje del proyecto es intencionalmente vago para perseguir la libre expresión. En Argentina, donde contamos con leyes de vanguardia como la de Identidad de Género, estos retrocesos en el norte funcionan como un recordatorio de que los derechos conquistados requieren una vigilancia permanente frente a los discursos de odio.
El proyecto pasó ahora al Senado estatal. Si se aprueba, Ohio consolidará un marco legal de exclusión que afecta no solo a quienes se suben a un escenario con peluca y tacos, sino a cualquier persona cuya existencia no encaje en los binarismos rígidos que la derecha intenta imponer por la fuerza de la ley. La resistencia en las calles de Columbus ya comenzó, bajo la premisa de que el arte y la identidad no pueden ser catalogados como «indecentes».




