La "fatiga" como relato: cómo la derecha convierte el avance de derechos en un problema

La «fatiga» como relato: cómo la derecha convierte el avance de derechos en un problema

Una consultora de comunicación corporativa, H/Advisors, presentó esta semana el informe H/Orizontes, que mide la opinión de 2.000 personas en España sobre feminismo, derechos LGTBIQ+ e inmigración. El hallazgo que titula la cobertura mediática —especialmente en El Mundo— es que «un tercio de la población cree que se ha ido demasiado lejos».

Nota del Editor

El concepto de «fatiga» no es neutral. Es una categoría política que la derecha global —de Milei a Vox, de Trump a Meloni— lleva años instalando en el sentido común para nombrar el malestar ante los avances de derechos como si fueran un exceso, una imposición, un desequilibrio. El informe reproduce esa lógica acríticamente: habla de un «punto de equilibrio» que ciertos sectores habrían superado, como si la igualdad tuviera un techo natural más allá del cual la sociedad se «cansa».

El diseño de la encuesta no es inocente. Preguntar si España «fue demasiado lejos» en feminismo o derechos LGTBIQ+ ya supone que existe una posibilidad legítima de haber ido demasiado lejos. Es una pregunta que no se formularía sobre, digamos, el derecho al voto o la libertad de prensa. La elección de esos tres ejes —feminismo, migración, diversidad sexual— replica exactamente la agenda de agravios que articula la ultraderecha en todo el mundo.

El informe señala que quienes más comparten esta «fatiga» son los hombres jóvenes y las personas en situación económica vulnerable. Esa correlación merece análisis serio, no confirmación. Los sectores populares y los varones jóvenes están siendo disputados intensamente por el discurso de la derecha, que les ofrece un chivo expiatorio —las minorías, las mujeres feministas, los migrantes— en lugar de señalar las causas estructurales de su precariedad. La encuesta registra ese fenómeno pero no lo problematiza.

La "fatiga" como relato: cómo la derecha convierte el avance de derechos en un problema

El Mundo, medio históricamente alineado con la derecha española, eligió este dato como noticia principal y lo encuadró como síntoma de agotamiento social ante «la agenda progresista». Ese encuadre es ya una operación política: no informa sobre una realidad, la construye. En el contexto de la España actual, con Vox creciendo y el PP virando hacia posiciones cada vez más reaccionarias en materia de género y diversidad, amplificar sin crítica la narrativa de la «fatiga» es funcional a ese corrimiento.

Desde argay.ar leemos este informe como lo que es: un instrumento más en la batalla cultural que la derecha libra hace años para convencer a amplios sectores de que los derechos de los demás son un privilegio que les cuesta algo. Los datos existen, la incomodidad de parte de la sociedad también. Pero nombrarla como «fatiga» y tratarla como un límite legítimo al avance de derechos es exactamente la operación ideológica que impulsan Milei, Vox y sus equivalentes globales. Reconocerla no implica capitular ante ella.

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