El Ejecutivo nacional canceló de forma imprevista la muestra “Desde el Corazón del Gran Chaco”, que iba a inaugurarse el 11 de febrero en el antiguo CCK. La exposición de arte wichí formaba parte de la 1° Bienal de Arte Indígena de Buenos Aires. Sin mediar explicaciones técnicas, la orden «de arriba» frenó el montaje de una exhibición que llevó seis meses de trabajo conjunto.
Desde el bloque de la oposición, el diputado Esteban Paulón denunció el hecho como un acto de intolerancia. El legislador LGBTIQ+ señaló que levantar una muestra de estas características evidencia la «estrechez de la cultura libertaria». Para Paulón, no se trata de un problema de agenda, sino de una decisión política que busca invisibilizar expresiones culturales que no encajan en el modelo oficial.

La antropóloga Mercedes Avellaneda, organizadora de la Bienal, calificó la medida como un claro acto de discriminación y censura. El equipo de artes visuales del Palacio Libertad ya había asignado una sala de grandes dimensiones, pero la gestión nacional decidió retirarla a último momento. Ahora, los organizadores buscan contrarreloj un nuevo espacio para evitar que las obras queden fuera del circuito.

Paulón vinculó esta situación con un patrón de hostilidad hacia lo diverso. «Es inadmisible que cualquier expresión cultural sea censurada», afirmó el diputado, quien exigió al secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, que garantice el espacio originalmente pactado para los artistas wichí.
Esta nueva baja en la programación del Palacio Libertad se suma a una serie de conflictos por la intervención de contenidos en espacios públicos. Mientras el Gobierno habla de libertad, en la práctica restringe el acceso a la cultura de los pueblos originarios, un colectivo que, al igual que el nuestro, enfrenta hoy un avance contra sus derechos básicos.
La resistencia de los organizadores continúa y la Bienal mantendrá su sede principal en la UCA, aunque la ausencia del Estado nacional en este evento internacional marca un precedente oscuro. La diversidad cultural y la libertad artística sufrieron un nuevo golpe bajo la excusa de la reorganización administrativa.

