"Si nos matan, nos matan. Muertos ya estamos": la historia de Ramtin, gay iraní condenado a muerte por ser quien es

«Si nos matan, nos matan. Muertos ya estamos»: la historia de Ramtin, gay iraní condenado a muerte por ser quien es

Un activista refugiado en España reconstruye su infierno bajo el régimen de los ayatolás y da señales de esperanza para quienes hoy huyen de Irán.

Fuente: El Mundo, 23 de marzo de 2026


Ramtin Zigorat nació en Tabriz en 1988 y hoy tiene 37 años. Lleva seis años y medio viviendo como refugiado en España. Antes de llegar, sobrevivió torturas, violaciones, una condena a muerte y la pérdida de su madre. Su historia es un mapa brutal de lo que significa ser gay en la República Islámica de Irán.

La homosexualidad está castigada penalmente en casi 70 países del mundo. Irán es uno de los 11 donde puede aplicarse la pena de muerte. Bajo la sharia, las relaciones homosexuales son perseguidas activamente: quienes son identificados como parte del colectivo LGBTIQ+ no pueden trabajar en oficinas, no pueden tener empresa propia ni siquiera obtener el carnet de conducir. La exclusión social es total y sistemática.

Ramtin descubrió que era gay a los 13 años, cuando accedió por primera vez a internet. Cuando se lo confió a un profesor del colegio, este y un psiquiatra lo medicaron en secreto, sin avisar a su familia. Su madre lo defendió. Su hermano le dio una paliza que lo dejó inconsciente dos días.

A pesar del peligro, comenzó a hacer activismo en la clandestinidad: pulseras con la bandera arcoíris, pasquines, folletos repartidos de noche. «Si nos matan, nos matan. Muertos ya estamos», se decían en el grupo. Fue detenido mientras repartía material en un parque, luego recapturado en una ciudad fronteriza con Turquía cuando intentaba escapar.

Pasó unos 40 días en un centro de detención de la Guardia Revolucionaria. Las torturas fueron físicas y psicológicas. Cada mañana lo obligaban a mirar por una ventana las ejecuciones en el patio, para que supiera cómo iba a morir él. Si cerraba los ojos, lo golpeaban. Un juez lo condenó a múltiples penas de muerte: por espionaje, por «difundir enfermedades homosexuales» y por atentar contra el Estado islámico.

Sobre la situación actual de su país, Ramtin es contundente: esta guerra es el resultado de 47 años de violencia sistemática del régimen contra su propio pueblo. Señala que la mayoría de los iraníes no está en contra del conflicto porque el enemigo ya lo tenían adentro. Decenas de miles de personas fueron asesinadas en las calles por el régimen, y de muchas nunca se encontraron los cuerpos.

Para quienes hoy huyen de Irán por su orientación sexual o identidad de género, Ramtin tiene un mensaje que es también una advertencia: el cambio de régimen no resolverá todo de manera automática. Si los ayatolás caen, vendrá una segunda lucha, igualmente dura, contra el machismo estructural de la sociedad.

Ramtin hoy trabaja en España desde el activismo. Dice que se siente bien cuidado, aunque todavía tiene pesadillas. «Aquí me cuidan y yo, a través de mi trabajo, intento cuidar a otros.» Para cualquier persona LGBTIQ+ iraní en situación de persecución, su historia es, ante todo, una prueba de que es posible sobrevivir y seguir luchando.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

ARGay Radio
EN VIVO
ARGay Radio
La radio de la diversidad argentina