Después de un tiempo de pausa y orden, Medusa inició una nueva etapa en Salta. El club, referente del deporte LGBTIQ+ en el norte argentino, volvió a la actividad con una propuesta que combina identidad, reglas claras y un proyecto institucional a largo plazo. Según sus referentes, el parate resultó necesario para transformar aquel espacio de encuentro en una institución sólida con sostenibilidad propia.

La propuesta para este 2026 se aleja de la improvisación y apuesta al compromiso colectivo. «El deporte no es consumo individual», afirman desde la organización, marcando un cambio de enfoque donde el aporte mensual y la participación activa de los socios son los pilares que garantizan el funcionamiento de las disciplinas. Hoy cuentan con convocatorias abiertas para fútbol, vóley, natación y pádel.
Más info: IG @medusasalta @efectopositivook @lacanchaesdetodes
Para Medusa, hablar de «deporte diverso» supera la cuestión de la orientación sexual; se trata de construir espacios seguros con competencia sana y respeto. El club ya recorrió un camino importante, con presencia en la Feria Internacional de Turismo y participaciones en torneos nacionales. Esos logros posicionaron a la entidad como un actor relevante en la articulación entre el deporte y los derechos sociales.

El mensaje para quienes quieran sumarse es directo: buscan personas que quieran entrenar y competir, pero también formar parte de algo más grande que un partido. No se definen como un espacio excluyente, sino como un club con identidad que convoca desde la responsabilidad. El objetivo es claro: profesionalizar la práctica sin perder el sentido de comunidad.
Hacia el futuro, el club proyecta un crecimiento sostenido y una mayor articulación con los sectores público y privado. Con las puertas abiertas a nuevos integrantes, Medusa 2026 se consolida no solo por su historia de lucha contra la exclusión, sino por una propuesta institucional que busca elevar los estándares del deporte diverso en la provincia.




