En pleno Día de la Visibilidad Trans, el Ejecutivo chileno desmanteló el equipo del INE encargado de la primera muestra representativa de las diversidades. Sin datos de hogares, el Estado renuncia a diseñar políticas públicas basadas en la realidad.
El 31 de marzo de 2026 quedará marcado como el inicio de un «apagón estadístico» para la comunidad LGBTIQ+ en el Cono Sur. El gobierno de José Antonio Kast ejecutó hoy el despido de 29 profesionales a honorarios del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), quienes tenían la tarea de iniciar la segunda fase de la primera encuesta nacional de diversidades. La medida, justificada bajo un ajuste fiscal del 3%, interrumpe un proceso histórico que buscaba sacar a las diversidades de la invisibilidad técnica.

Los antecedentes inmediatos hacían que esta segunda fase fuera urgente. La «Encuesta Web Diversidades» de 2025 ya había arrojado cifras escalofriantes: el 85,4% de los participantes reportó haber sido discriminado y un 74,2% sufrió violencia psicológica o verbal. Sin embargo, al ser una consulta voluntaria y online, estos datos no permitían conocer el universo real ni las condiciones de quienes viven en zonas rurales o sufren la brecha digital.
La fase ahora cancelada consistía en una encuesta de hogares probabilística. Era el paso necesario para que Chile dejara de depender de «voluntades» y pasara a tener datos científicos y representativos. Sin encuestadores visitando hogares aleatoriamente, el Estado chileno pierde la capacidad de calcular prevalencias reales de salud, empleo y educación, condenando a las poblaciones más vulnerables a una doble marginación.
Desde la redacción de argay.ar, observamos con alarma cómo este movimiento en Chile espeja los retrocesos que vivimos en Argentina. Mientras aquí el ajuste vacía leyes como el cupo laboral trans, en el país trasandino la ofensiva es contra la existencia misma del dato. El mensaje oficial es claro: lo que no se cuenta, no existe; y lo que no existe, no requiere presupuesto ni protección.

Este giro ideológico no es una sorpresa, sino el resultado de una política exterior que este mismo mes llevó a Chile a retirarse del Core Group LGBTIQ+ de la OEA. La administración de Kast ha decidido alinearse con sectores conservadores globales, cuestionando la «ideología de género» y priorizando un discurso de «normalidad» que ignora los compromisos internacionales de derechos humanos firmados previamente por el Estado.
La Asociación Nacional de Funcionarios del INE (ANFINE) y organizaciones como el Movilh han denunciado que este recorte es una decisión política disfrazada de ahorro. No es casualidad que los despidos coincidan con la salida de autoridades en el SernamEG y el desmantelamiento de áreas de género. Se está destruyendo el termómetro justo cuando la temperatura de la violencia contra las diversidades sube un 27% en el último año.
Sin la Fase 2, las leyes vigentes en Chile, como la Ley de Identidad de Género o la Ley Zamudio, quedan como cáscaras vacías. No hay forma de medir su impacto si no se conoce la realidad de las personas trans y no binarias fuera de los centros urbanos. El Estado ha elegido la ceguera deliberada para evitar la responsabilidad de garantizar derechos básicos a sus ciudadanos.
Chile
Sin Datos
Crónica de un apagón estadístico: Cómo el gobierno de Kast frenó el censo que iba a sacar a la luz la realidad LGBTIQ+.
El Primer Vistazo (2025)
En 2025, el INE lanzó la Fase 1. Más de 17.000 personas rompieron el silencio de forma online. Los resultados fueron un grito de auxilio estadístico.
Estadísticas de Discriminación (%)
El Sesgo Digital
La encuesta online solo llegó a quienes tienen conexión. Para conocer la verdad de todo Chile, se necesitaba la Fase 2: Terreno.
Adultos Mayores
Invisibles en las plataformas digitales.
Zonas Rurales
Donde el encuestador físico es la única vía.
Brecha Social
Personas sin acceso estable a dispositivos.
La Caída de la Fase 2
Despido Masivo
El gobierno desactiva al equipo honorario del INE que iba a los hogares.
Parálisis Técnica
Sin equipo no hay visitas domiciliarias. El dato representativo muere.
Ceguera Política
Chile queda sin base científica para salud, empleo y protección legal.




