Emiliano tiene 19 años, es trans y vive en Buenos Aires porque tiene miedo de volver a su provincia. No se fue por elección: se fue porque la Justicia de Misiones no lo protegió.
A través de un video en Instagram, decidió hacer público lo que vivió desde los cinco años, cuando comenzaron los abusos por parte de su padrastro, quien era el sostén económico del hogar. La violencia duró doce años, combinando sometimiento sexual, manipulación emocional y control tecnológico. La situación salió a la luz cuando su madre encontró, en las redes sociales del joven, conversaciones donde él le reclamaba al agresor lo que le hacía.

En abril de 2024, el imputado estuvo detenido apenas quince días antes de obtener la excarcelación. En diciembre de ese mismo año, la Sala II de la Cámara de Apelaciones declaró la nulidad de ese fallo por carecer de perspectiva de género y violar leyes de protección a mujeres, niñas y adolescentes. Sin embargo, la orden nunca se ejecutó. La causa lleva más de catorce meses cajoneada en el Juzgado de Instrucción Nº 3, a cargo del juez Fernando Verón. El imputado sigue libre y continúa ejerciendo la docencia frente a menores.
El colegio donde trabaja conoce su situación procesal. Emiliano señala que la institución donde él mismo estudió no tomó ninguna medida. Tampoco lo hizo su abogado querellante, quien no habría presentado escritos para exigir el cumplimiento del fallo de Cámara.
«No temo tanto que siga libre. Mi miedo más grande es no poder volver jamás a Posadas», dijo el joven. Ese destierro forzado —dejar amigos, ciudad, proyecto de vida— es también parte del daño que el sistema no está reparando.
Emiliano exige que el Juzgado de Instrucción Nº 3 ejecute la sentencia de Cámara (Expediente 41.984/2024) y que el Superior Tribunal de Justicia de Misiones intervenga y reactive la causa. «No pienso callarme más», afirmó.

Denuncias en Misiones: Línea 137 (24 hs) — WhatsApp Contame: 3765 490888
Fuentes: Agencia Hoy, El Territorio (8/4/2026), video de Emiliano Sosa en Instagram



